jueves, 8 de julio de 2010


Es curioso como Ana marca nuestras vidas... Como nos hace iguales, enfermas, princesas de un cuento de cristal... De una realidad efímera, inexistente. Como Ana nos atrapa, nos envuelve, poco a poco nos enloquece... Poco a poco, tras tiempo analizándome, leyéendos, comprendo... He comprendido que estoy enferma, aunque el primer día me chocara entrar por aquella puerta en la que pude leer: salud mental... Y antes, llegue a pensar que de esto se podía salir con fuerza de voluntad... Encontrarme a mí misma en ese laberinto en el que me había perdido uno de esos días en los que lloré demasiado dolor... Ahora, tiempo después, casi puedo decir que estoy más cerca de descubrir el acertijo, que paso a paso, me voy encontrando, o quizás mejor, reinventándome... Que no dejaré de luchar para aferrarme a la vida. Pero he entendido también, que nunca podré sacar a Ana de mi vida, porque ya es parte de mí, porque ahora, yo no soy ya solo yo, sino también ella... Así que ya no intento con odio sacarla de mi vida, porque también es parte de mí,. Ahora solo intento que no amargue mi vida y que con ella, consiga vivir, que no morir... Es decir, equilibrar la balanza entre ella y yo, entre yo y yo. Y vivir, y reír.

Con esto, te quiero decir, que no te dejes vencer, que eres Ana, sí, pero hay mucho más después de eso... Que aunque ahora quizás no lo creas, también sabes reir y tu risa es el más dulce caramelo... Que sigas para alante, que luches. Estás ahí, mírate las manos, aún eres tú, las puedes mover y puedes comerte una manzana, una sana y rica manzana que no te hará falta vomitar, porque seguirás siendo bonita, delgada, graciosa, elegante... Seguirás siendo tú, tan tú como siempre. Apaga la luz, no tengas miedo. Estas ahí y ahora nadie te conoce mejor que tú, te quiere más que tú, porque eso es lo que tienes, a ti, y eres lo mejor que puedes tener, porque solo tu puedes decidir como vivir tu vida. Quiérete, ámate, siéntete dichosa, hermosa, porque lo eres, lo vales. Y come algo, y disfrútalo, sabiendo que podrás tener control, porque tú tienes la fuerza y podrás comer sin atiborrarte, un poco, para sentir el sabor, la autocomplación, porque eres tú y tú te quieres, y de vez en cuando te mereces un capricho, sentir la vida en la piel...

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