lunes, 20 de diciembre de 2010

Querida Navidad...o Queridos Reyes Magos:

Como considero que he sido buena, quiero pediros por favor que este año me traigais un poquito de fuerza de voluntad para no vomitar cada cosita que yo considero venenosa, permitirme comer de vez en cuando esas pequeñas cosas que
antes me alegraban la vida y ahora me la amargan.
Quisiera que mi vida no girase en torno a la comida y volver a ser la chica alegre que ha quedado eclipsada por la enfermedad.
Quisiera no sentirme una fracasada si en mi intento de no comer dulces y fritos caigo en la tentación de hacerlo y también darme cuenta que de vez en cuando no pasa absolutamente nada.
Quisiera poder ir a cenar con mis amigos sin que me origine una ansiedad sobrehumana, no tener que inventar excusas para no ir o ir y pedir una ensaladita.
Por último quisiera que mis padres, hermanos, pareja y amigos dejen de tener motivos para preocuparse por mi y que se puedan sentir orgullosos de que pude sobrevivir a este infierno

3 comentarios:

  1. Que esta esta carta se cumpla depende de ti no de los demás.
    Besotes!
    Mery!

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  2. Lo se, es una forma de expresar lo que siento sin que todo se vea tan..tétrico?
    un beso

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  3. Querido Santa:

    Quería disculparme por no haber sido buena este año. He mentido a mis padres, he discutido con mis amigos, he desobedecido a casi todo lo que me decían, no he sido yo misma todo el tiempo, he llegado tarde, he insultado al sistema, he atentado contra el mundo, he vendido algún que otro de mis principios, he despertado sin saber dónde estaba, ni quién era, he escuchado conversaciones que me eran ajenas, he cotilleado en cosas que no me pertenecían, he escupido a la sociedad, he saciado mis ansias, he proclamado lo innatural, he sido mala, sí, muy mala.

    También disculpo a mi yo futura por no dejarte galletas la noche de navidad. Con todo el cariño, Santa, no quiero que te suba el colesterol.
    Por favor, intenta que los cascabeles de tus queridos renos no me despierten, porque me dedicaré a colgarle bragas en los cuernos.

    Si te preguntas por qué ya no soy la niña que antes era, querido Santa, es porque me has hecho mucho daño. Sólo te pedi una cosa la Navidad pasada Santa, que ella pudiese superar esto. De verdad, esta vez no me traigas nada, no quiero tus mediocridades.

    Además, me lo he pasado tan bien este año, que ya no quiero volverme a pasar a la lista de los niños buenos.

    Atte: Una niña mala.

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