miércoles, 6 de abril de 2011

Historietas sin sentido I

A causa de la lluvia se adentró furtivamente en la cafetería de al lado del centro nuevo de tatuajes.
Se sentó en el sillón más alejado del ventanal y pidió una infusión con anís.
-¿Nerviosa?- preguntó el camarero de ojos verdes
-Tú que crees, tráeme lo que te he pedido cuanto antes que tengo prisa- contestó cortante.

La chica sacó su teléfono móvil y repasó los últimos mensajes. Nada nuevo. Era de esperar.
Cuando se terminó la taza se dirigió al aseo para asegurarse de que todo estaba en orden.
-¿Preparada, forastera?- guiñó un ojo a su reflejo y le lanzó un beso.

El camarero la retuvo antes de que saliera por la puerta.
-¿No me dices adiós, hermanita?
Ella se dirigió para besarle, pero en vez de lo esperado le desaliñó el pelo.
Entró en el centro de tatuajes."Tatuajes y alfileres", qué original-pensó.
Le entregó el diseño al tatuador que había en el mostrador, semejante a un rabino y desapareció tras las cortinas de aquella escalofriante sala.
-Por fin...-pensó, y con un sobresalto a causa del primer pinchazo, cerró los ojos y apretando los labios, formó una pícara sonrisa.

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