domingo, 19 de febrero de 2012

Frío que cala los huesos.

Es extraño estar parada en el mismo sitio, mientras lo demás transcurre velozmente a tu al rededor.
[Cierro los ojos]
Me centro en mirar lo que circula en mi interior, me permito sentirlo.
Entonces es cuando me siento morir, esa sensación de que la cabeza se desprende del cuerpo, que las diferentes articulaciones se vuelven delgadas, se sinceran y muestran sus mentiras dejando cierta ligereza; los dedos en cambio se vuelven rígidos, como si todos los castigos recayeran en ellos.
Todo aquello que hiciste y que diariamente haces mal, esos pecados, los remordimientos, los actos, todo.
Solo hay un remedio para que todo se vaya, para que ese agujero negro se disuelva entre los sentidos, pero ni si quiera ese traería la paz, si no que el fondo traería consigo una  tormenta

2 comentarios:

  1. Muy triste, pero Precioso! Me encanta como escribes!

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  2. Hay a veces que cuando estas atascado en un laberinto sin puertas, quizás lo que tengas que buscar son ventanas y seguir adelante.
    Escribes muy bien :)

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