martes, 17 de abril de 2012

Volaba bajo el sol como Ícaro


Abrazó sus palabras, se deleitó con su mirada, se zambulló en su sonrisa e inspiró el olor de su pelo.
Se sentía embriagado de amor, pero a su vez asustado por todo aquello que sentía correr por sus venas.
Le cantaba a la luna y le rendía cuentas al sol; susurraba a los árboles y se mecía con el canto de las sirenas que estaban en las aguas más turbias.
Corría entre las dunas del desierto e intentaba volar como Ícaro bajo el sol.
Estaba dispuesto a darlo todo, embriagándose de amor cada día más. Sintiéndolo ahí, día y noche, como un faro incandescente que velaba por él, iluminándole el camino.

2 comentarios:

  1. Que bonito es el amor y como puede ser de traicionero. Hay que disfrutarlo mientras se tenga :)
    Un beso !
    Mery.

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  2. me encanta como combinas el amor con la mitología usando metaforas tan adecuadas

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