domingo, 11 de mayo de 2014

Mientras relucían las estrellas


Tu recuerdo se ha vuelto efímero,
se ha distorsionado con la caída de la noche.
No recuerdo cómo es el sonido de tu voz,
no reconozco el color de tus ojos,
y el viento se ha llevado el tacto,
imaginario,
que sentí al ver tu piel.

Siento que he perdido el latir de tus recuerdos,
dejándome una herida abierta, de la cual
no para de brotar el sonido de tu voz y
los agudos de tu risa.
Me has dejado una herida abierta, 
que se siente como fuego, ese fuego
que refleja el sol en tus pupilas;
un vacío incómodo en el estómago.


La cama me absorbe.
Giro a un lado, me tapo, entra viento por la ventana.
Hace frío.
Me levanto y la cierro despacio.
Vuelvo a la cama, me vuelve a absorber.
Me destapo, tengo calor.
No te encuentro en mi memoria.
Vuelvo a abrir la ventana, seguro que así vuelve 
el susurro de tus labios chocando contra mi piel.

La cama me enferma, la herida se vuelve más grande
y tus recuerdos siguen siendo efímeros. 
Siento que me deshago de la piel, como una cambia pieles,
que mis ojos se vuelven rojos y necesito buscarte,
y saciarme de tu sed.
Descendía trémulo por las sienes y las costillas un sudor,
ruborizante, mientras la luna, vieja y cansada, 
hacía eco del claro grito de mi voz al buscarte.





4 comentarios:

  1. Qué triste! Como duele la ausencia de la persona amada. He sentido tu tristeza y dolor en tus letras. Muy bien descrito! un besito

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    1. Duele, sobre todo cuando de verdad no pueden volver a pisar la tierra.
      Un besote!

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  2. Es que me encanta, me encanta como escribes, como transmites. Es super difícil hacer lo que haces y en serio, a mi me has llegado, enhorabuena, tienes un blog precioso. Un besito, te espero en el mio :)

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    1. Muchas gracias bonita, me ha alegrado mucho tu comentario, espero leerte pronto por aquí de nuevo, muakcs!

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