sábado, 15 de noviembre de 2014

Anoche soñé contigo y seguías aquí



Anoche soñé contigo,
No tenías los ojos rojos ni un universo violáceo en las ojeras.
Tu nariz era tu nariz y no aquella fosa nasal que anunciaba muerte,
Tus mejillas ya no eran globos hinchados de dolor y sangre.
Tu cabeza era sinónimo de pelo y pensamientos obscenos.
No te dolía, no conocías la oscura profundidad del dolor
y lo que venía después.
Tus manos hacían música y tu risa
producía que las cuerdas de todos los instrumentos sintieran envidia.
La guitarra se estremecía contigo.

Neruda me susurra al oído es tan corto el amor y tan largo el olvido
Y yo mientras, escribo sobre el tono de tu voz y el ritmo de tus palabras,
Porque es largo el olvido pero en ocasiones, traicionero,
Y lo que no quiero perder lo pierdo, se esfuma, se me escapa de entre los dedos
Y no te encuentro por los rincones de mi mente: te ha raptado el olvido.

Anoche soñé con el desierto de tus ojos inertes
Y me desperté, navegando en una cama de lágrimas y desconsuelo.





 (You will always be in my heart)

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